Retrato de Isaro Corell al aire libre

sobre isaro

No llegué hasta aquí porque tuviera todas las respuestas

Isabel Rosa Corell Artero, pero prefiero que me llames simplemente Isaro. Me siento escritora, mentora y activadora de la abundancia.

Pero antes que cualquiera de esas palabras, soy una mujer que ha tenido que atravesar su propio camino.

Un camino de búsqueda, transformación, despertar y, sobre todo, de aprender a llevar todo lo comprendido a la vida.

Porque despertar puede cambiar tu manera de ver el mundo.
Habitar ese despertar cambia tu manera de vivirlo.

mi camino

Primero tuve que vivirlo yo

Mi manera de acompañar no nació de una teoría. Nació de mi propia experiencia.

He atravesado dos procesos de despertar de conciencia y conozco de cerca lo que ocurre cuando la forma en la que entendías tu vida empieza a dejar de tener sentido.

También conozco lo que viene después. Ese momento en el que has comprendido muchas cosas sobre ti, has cambiado profundamente tu manera de mirar la vida y, aun así, descubres que siguen existiendo heridas, patrones y situaciones capaces de devolverte a lugares que creías superados.

Durante mucho tiempo también busqué. Leí. Me cuestioné. Me observé. Atravesé procesos de transformación. Seguí mirando hacia dentro.

HASTA COMPRENDER ALGO QUE HOY ESTÁ EN EL CENTRO DE TODO LO QUE HAGO:

No necesitamos pasarnos la vida buscando.
Necesitamos aprender a habitar lo que ya hemos despertado.

UNA ESPIRITUALIDAD HUMANA

No creo en una espiritualidad que nos aleje de nuestra humanidad.

Ni en convertirnos en personas que nunca sienten miedo, se enfadan, dudan o vuelven a caer.

No creo que despertar signifique llegar a un lugar en el que finalmente todo está resuelto.

Creo en una espiritualidad que pueda convivir con una conversación difícil, una relación que nos remueve, una herida que vuelve a aparecer o un día en el que simplemente no podemos con todo.

Pero también con el placer.

Con bailar. Leer. Viajar. Pasear. Hacer el amor. Ver amanecer junto al mar. Compartir unos pinchos con amigos. Reírnos hasta que nos duela la barriga. 

Con disfrutar profundamente de estar aquí.

Porque para mí la espiritualidad no ocurre fuera de la vida. Ocurre dentro de ella.

ESCRIBIR PARA COMPRENDER. COMPARTIR PARA ACOMPAÑAR.

La escritura siempre ha sido parte de mi camino

Isaro Corell leyendo el libro Activa tu Libertad

Escribo sobre aquello que vivo.

Sobre lo que me rompe, lo que me transforma, lo que comprendo y aquello que necesito tiempo para integrar.

Mis libros no nacen de querer enseñarte cómo deberías vivir.

Nacen de mi propia autoindagación.

De poner palabras a mi experiencia con la esperanza de que, al encontrarte con ellas, puedas reconocer algo de la tuya.

No necesito mostrarme impoluta ni elevada para acompañarte.
Prefiero hacerlo desde un lugar mucho más sencillo: mi humanidad encontrándose con la tuya.

MI FORMA DE ACOMPAÑAR

No quiero que dependas de mí.

Quiero acompañarte a volver a ti.

No tengo una respuesta universal para tu despertar.
Porque tu camino no tiene por qué parecerse al mío.

Mi lugar es acompañarte a observar, sentir e integrar para que puedas descubrir tu propia forma de habitarte.

– Sin juicio.
– Sin exigirte que estés en otro lugar.
– Sin convertir el despertar en una nueva meta que alcanzar.

Con presencia, escucha, honestidad y el tiempo necesario para que aquello que has comprendido pueda empezar a formar parte de cómo vives.

De ahí nace también la Pirámide de la Verdadera Riqueza, la mirada que atraviesa mi próximo libro y mi forma de acompañar.

Un camino para llevar la conciencia a la experiencia y recordar que la verdadera riqueza no consiste en escapar de nuestra realidad.

Consiste en aprender a habitarla.

Isaro apoyada en una cerca de madera al aire libre

hoy

Sigo aprendiendo a habitar mi
propio despertar

No considero que mi camino esté terminado.
Y quizá nunca lo esté.

Sigo observándome. Sigo escribiendo. Sigo cuestionándome. Sigo integrando.

Y quizá ahí se encuentre hoy lo esencial de mi camino:

Integrar mi luz y mi sombra.
Mi energía femenina y masculina.
Mi fuerza y mi vulnerabilidad.
La espiritualidad y la materia.

Aprendiendo a vivir cada día un poco más desde quien soy.

Hace poco, alguien que me conoce profundamente intentó poner palabras a mi manera de estar en el mundo y me regaló una descripción que guardo con especial cariño:

Inocencia y sabiduría.
Erudición y tabla rasa.
Escuchante y bien parlante.
Elegancia y barro.

Me reconocí y me sostengo en esa aparente contradicción.

Y desde ahí escribo mis libros, creo mis encuentros y acompaño a otras mujeres que también están recorriendo su propio camino.

No para llevarlas hasta donde estoy yo.

Sino para caminar juntas durante una parte del suyo.

Una última cosa

El propósito de la vida es vivirla.

No necesitas convertirte en alguien más espiritual.
No necesitas tenerlo todo resuelto.
Y quizá tampoco necesites seguir buscando.

Puedes empezar aquí

En tu cuerpo. En tus relaciones. En lo que sientes. En la vida que ya está sucediendo.

Tu Cielo no está en otro lugar.
Está aquí para ser vivido